El colchón de la crisis

27 de agosto de 1996

El presidente Ernesto Zedillo señaló que el campo mexicano ya no será el colchón para amortiguar la crisis financiera del país, y que de ser existir ``algún espacio'' en las finanzas gubernamentales el agro tendrá asignación prioritaria (La Jornada, 24 de agosto).

San Andrés: nuevas reglas

16 de julio de 1996

La aceptación del EZLN y de la delegación del gobierno federal en San Andrés de nuevas reglas en la negociación cierra un ciclo en el complejo camino del diálogo. La consecuencia inmediata de éstas es que pavimentan el camino de la pacificación en la entidad. Establecer nuevas reglas para la negociación fue una demanda de los zapatistas en la fase inmediatamente posterior a la sentencia por terrorismo de Javier Elorriaga y Sebastián Entzin. La sentencia prácticamente congeló el Diálogo de San Andrés y provocó la escalada del conflicto.

Aguas Blancas: nuevo tablero político

02 de julio de 1996

La irrupción del Ejército Popular Revolucionario (EPR) el pasado 28 de junio modifica y complica el tablero político nacional. De un solo golpe, modifica la situación en el estado de Guerrero, afecta el proceso de pacificación en Chiapas, permite que el Ejército federal desempeñe un papel más relevante en la conducción del país y acrecienta la sensación de incertidumbre política.

La (in)seguridad alimentaria

11 de junio de 1996

La producción nacional de alimentos vive una situación de emergencia. Este año México importará alrededor de trece millones de toneladas de granos, pagando por ellos 3 mil 500 millones de dólares. Nuestros inventarios tienen existencias para dos semanas, cuando el mínimo de seguridad es de tres meses.

Oaxaca: emergencia étnica y recomposición política

14 de mayo de 1996

Crónica y análisis de las primeras elecciones municipales en la historiadel país en las que, gracias a las modificaciones a las leyes electorales oaxaqueñas, fue posible elegir autoridades mediante "usos y costumbres" es decir, mediante la democracia directa en asambleas, y que estas fueran reconocidas por las autoridades estatales. Esto significa, llanamente, que los partidos pierden el peso de control que tuvieron durante años en las comunidades, pero también dispara una serie de conflictos no contemplados. Para efectos prácticos, estas