San Quintín: la revuelta de los desechables

24 de marzo de 2015

La sublevación de los jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín muy bien podría ser un nuevo capítulo de México bárbaro. Las condiciones laborales que padecen y el paro y la toma de carreteras que han protagonizado, en nada envidian a las dramáticas narraciones del libro de John Kenneth Turner, en el que se documenta la salvaje explotación y esclavitud a la que se sometió a campesinos e indígenas y se cuentan las huelgas obreras en el México porfiriano.

San Quintín: Die Revolte der Wegwerfbaren

24. März 2015

Der Aufstand der landwirtschaftlichen Tagelöhner im Tal von San Quintín könnte sehr gut ein neues Kapitel im Buch „Barbarisches Mexiko“ sein. Die von den Tagelöhnern erlittenen Arbeitsbedingungen und ihr Streik sowie die Straßenblockaden mit ihnen als Protagonisten stehen den dramatischen Erzählungen der Veröffentlichung von John Kenneth Turner in nichts nach. Dieser dokumentierte in seinem Buch die grausame Ausbeutung und Sklaverei, der die Kleinbauern und Indios im Mexiko von Porfirio Díaz unterworfen waren. Er berichtete über die Arbeiterstreiks.

Vicente Estrada y el sello de Ayotzinapa

10 de marzo 2015

Para Vicente Estrada Vega, Ayotzinapa es todo. Son las raíces. Es el sentimiento que tiene uno hacia los demás. Es un aroma. Es el olor de sus campos a cilantro, guayaba y mango. Es la majestuosa vista de los volcanes al subirse al cerro y la sensación del enorme chorro de agua sobre su cuerpo después de jugar basquetbol en las canchas de la escuela.

El mayor Félix Serdán

24 de febrero 2015

Con 72 años de edad, don Félix Serdán decidió que era indio. Buscó en sus raíces, como se lo sugirió Andrés Segura, capitán mayor del grupo Xinastli, y concluyó que si su abuela Tiburcia Quevedo, de la comunidad de Coatetelco, en Morelos, hablaba náhuatl y se curaba con medicina tradicional, él era indígena.

De la Cruz de Trouyet a los crematorios clandestinos

10 de febrero 2015

Una enorme cruz de 42 metros de alto, construida con acero y concreto sobre la parte más alta del cerro del Guitarrón, domina la bahía de Acapulco. Majestuosa, se le puede ver casi desde cualquier punto del puerto. Desde la noche del 24 de diciembre de 1970 se ilumina cada noche con reflectores de vapor de mercurio. La gente la conoce como la Cruz de Trouyet.