Las dos balas, otra vez

Primer diagnóstico por regiones del Encuentro en Defensa de los Territorios

Las dos balas, otra vez

Julio 2020

 

En medio de la pandemia por coronavirus SARs COV2 nos reunimos virtualmente representantes de comunidades pertenecientes a los pueblos originarios —rarámuri, nahua, me’phaa,  zapoteca, chinanteco, mixe, mixteco, maya, ikootj, tseltal, tsotsil, zoque, yaqui, ñahñú— junto con organizaciones y colectivos de 16 estados del país, para poner en común lo que ocurre en nuestras comunidades y regiones. 

Constatamos que muchas comunidades optaron por cerrar sus accesos y autoconfinarse para impedir la entrada del virus pues saben que sólo cuentan con sus propios medios; que en la mayoría de las comunidades los servicios de salud son escasos o inexistentes; no hay clínicas, médicos, ni medicamentos. 

El autoconfinamiento había mantenido a dichas comunidades libres de enfermedad, pero ahora, la pandemia se está ruralizando y hay distintas regiones con un gran número de casos de contagio e incluso fallecidos que son invisibles pues no aparecen en las estadísticas oficiales.  Esta ruralización tiene que ver con el trabajo de jornaleros y jornaleras en los invernaderos, las granjas industriales, la minería y los proyectos extractivos, las zonas de empaque y distribución de mercancía, y en general los medios de trabajo donde el hacinamiento y el trasiego de trabajadoras y trabajadores, aquí o en Estados Unidos, les expone al contagio.

En el recuento de las regiones, podemos recalcar la apuesta del gobierno por impulsar la contrainsurgencia, a partir de la represión abierta o encubierta hacia las comunidades, y por otro lado a partir de los programas de “asistencia”, que como pagos directos, e individuales promueven la fragmentación de las comunidades. Como en el Chiapas de los setenta, podemos llamar a la contrainsurgencia como le llamaban entonces “las dos balas, la bala de plomo con la que se mata y la bala de azúcar con la que se divide y convence a la gente.

Aquí anotamos algunos sucesos preocupantes:

 

1. Así, la pandemia y el confinamiento es aprovechado por el gobierno para avanzar sus proyectos estrella que las comunidades rechazan. 

En plena pandemia el presidente López Obrador dio el banderazo de salida a las obras del llamado Tren Maya y del Corredor Multimodal Transístmico.  

 

2. La pandemia ha impedido a las comunidades amenazadas por los megaproyectos reunirse para tomar acuerdos o definir estrategias para organizarse, manifestarse o movilizarse,  en tanto que los sistemas de justicia no admiten ningún recurso pues sostienen que no son urgentes, tampoco hay atención a los requerimientos de información oficial. 

 

3. Las consultas públicas que impulsó la Secretaría del Ambiente (Semarnat) para intentar dar alguna legitimidad a la farsa de las consultas indígenas del año pasado, se han cancelado. Las Manifestaciones de Impacto Ambiental continúan con las prácticas tramposas de los anteriores gobiernos y no se refieren al impacto que tendrá la totalidad de los proyectos de reordenamiento del territorio, y la población. Las posibilidades de la resistencia de las comunidades están detenidas, en tanto las estrategias del gobierno avanzan.

 

4. Las acciones judiciales emprendidas por las comunidades para impedir el avance de los megaproyectos, se han topado con la negativa de los sistemas de justicia que las han impedido. En los pocos casos en que los pueblos en resistencia han logrado amparos, sus integrantes son criminalizados por el gobierno, que intenta desacreditarlos para deslegitimar su lucha. 

 

5. La minería que los pueblos indígenas rechazan abiertamente fue declarada actividad esencial durante la pandemia. El gobierno del presidente López Obrador no tiene intenciones de reformar la ley minera neoliberal que coloca esta actividad por encima de los derechos de los pueblos indígenas. La promesa del gobierno de no otorgar más concesiones mineras no se ha cumplido. El agua de la que dependen los pueblos indígenas y toda la población para su vida ha sido contaminada por los derrames tóxicos de las empresas mineras. Tampoco se ha cumplido la promesa de detener el fracking.

El crimen organizado es el brazo armado de las empresas mineras para desmovilizar y reprimir las resistencias

 

6. A las amenazas al territorio indígena del gobierno y las empresas se suma la del crimen organizado, que no sólo controla territorios para garantizar el trasiego de la droga, a través de imponer autoridades locales y regionales, sino que negocia con el control territorial. Por ejemplo la Coca Cola en la tierra caliente de Guerrero es distribuida por la organización criminal. La delincuencia organizada ha usurpado figuras nobles como las de la Policía Comunitaria –que es elegida y rinde cuentas a la Asamblea Comunitaria. Las comunidades se enfrentan directamente al crimen organizado.

 

7. A pesar de las esperanzas que muchos pueblos indígenas colocaron en el cambio de gobierno, la relación del nuevo gobierno con ellos ha estado marcada por la hostilidad. Las políticas extractivas y el acoso hacia los territorios indígenas se han profundizado. El presidente López Obrador ha agredido a los pueblos indígenas, tachándolos de conservadores y sus derechos no han sido respetados. 

El caso de la resistencia de la comunidad de Huexca a la termoeléctrica del Proyecto Integral Morelos y el asesinato de Samir Flores Soberanes marcaron un parteaguas en la relación de los pueblos indígenas con el gobierno actual.

 

8. Las balas de plomo amenazan a los defensores y defensoras de los territorios de los pueblos indígenas. Las amenazas y represión a los y las dirigentes sociales ha sido una constante y ha habido muchos muertos para quienes no ha habido justicia. La masacre ocurrida en semanas pasadas en San Mateo del Mar está relacionada con los megaproyectos que pretenden instalarse ahí, para lo cual intentan desconocer a las autoridades comunitarias. 

 

9. Pero la organización de la resistencia indígena se topa también con las balas de azúcar,  la política de contrainsurgencia operada a través de los programas sociales.  Según datos oficiales nueve de cada diez familias indígenas reciben algún apoyo del gobierno. 

 

10. Los programas como Sembrando Vida se están utilizando como moneda de cambio para la aprobación de los megaproyectos que impulsa el gobierno. Estos proyectos se promueven en las comunidades indígenas como una fuente de empleo para los jóvenes, lo que provoca la ruptura del tejido social, el conflicto y la división interna en las comunidades entre quienes se oponen y quienes aprueban el proyecto a cambio de apoyos o empleos gubernamentales. Ha habido experiencias de que los jóvenes exigen a la asamblea ejidal o comunitaria que apruebe proyectos extractivos o megaproyectos pues si no les retirarán las becas. Así aunque es cada vez más necesaria y urgente la unidad de los pueblos indígenas para la defensa del territorio, ésta se vuelve cada vez más difícil de lograr por los programas sociales.

 

11. La lucha que como pueblos indígenas por defender nuestros territorios y el planeta hemos realizado sí implica lo que hasta ahora hemos hecho: sembrar nuestras semillas e impulsar la soberanía alimentaria, mantener nuestras plantas medicinales y evitar la privatización de nuestros conocimientos, proteger el territorio físico e impedir la instalación de proyectos extractivos, utilizando la defensa jurídica y la organización colectiva, el fortalecimiento del sistema de cargos, de nuestras instituciones y de las asambleas en las comunidades, en síntesis implica la construcción de nuestra autonomía. Pero en estos momentos de recrudecimiento de los intentos de invasión y depredación de nuestros territorios necesitamos generar una fuerza política importante, una gran alianza de pueblos indígenas y campesinos con otros sectores de las ciudades, una alianza por la vida frente al capitalismo salvaje. 

 

12. Éste es nuestro diagnóstico, nuestra puesta en común de las amenazas a nuestros territorios y a nuestra vida como pueblos indígenas. Nuestra lucha no es una lucha caprichosa, es una lucha por nuestra forma de existir como pueblos. En reuniones venideras este diagnóstico se sumará a las miradas más detalladas y puntuales que por tema iremos abordando según nuestro calendario de encuentros.

Y a partir de ahí, haremos un pronunciamiento de exigencias, y emprenderemos las acciones que resulten.

 

Estuvieron presentes integrantes de las comunidades, organizaciones y colectivos:

 

Asociación Ecológica Santo Tomás, Tabasco 

Centro de DH Fray Bartolomé de las Casas, Chiapas

San Sebastián Bachajón, Chiapas

Cooperativa Lagos de Colores, Montebello, Chiapas

Santa María Ostula, Michoacán

Servicios del Pueblo Mixe, Oaxaca

Santa Catarina Lachatao, Oaxaca

Villa Hidalgo, Yalalag, Oaxaca

Muuch Kambal, Los Chenes Campeche

Asamblea de Defensores del Territorio Maya Muuch Xiímbal, Yucatán

Santiago Yosondua, Oaxaca

El Istmo es Nuestro

CONTEC, Chihuahua

Santiago Tlatepusco, Oaxaca

Cedesa, Guanajuato

Unión de Comunidades de la Zona Norte del Istmo UCIZONI, Oaxaca

Nación Yaqui, Loma de Bacum, Sonora

Colectivo por la Autonomía COA, Jalisco

Colectivo Xa'aybej, Quintana Roo

Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Gro.

Júba Wajíín, Guerrero 

Comité Regional de Autoridades Agrarias en Defensa de los Territorios CRAADET

San Mateo del Mar, Oaxaca

San Pedro Atlapulco, Estado de Mexico

Alpuyeca Morelos

Amilcingo Morelos

Comité de Derechos Humanos de la Sierra Norte Veracruz

Jóvenes ante la Emergencia Nacional  

Nueva Constituyente Ciudadana y Democrática

Congreso Nacional Indígena

Centro Nacional de Misiones Indígenas Cenami

Defensa del Cerro de San Pedro SLP 

Bacasípare, Chihuahua

Huitosachi, Chihuahua

Colectivo de Semillas Much' Kanan I'naj  

Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación Sección XXII

Santa María Yavesía, Oaxaca

Consejo Regional indígena y Popular de Xpujil

Chicomuselo, Chiapas

Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y el Territorio ZODEVITE

Comité de Defensa de los Pueblos Indígenas (Codedi)

Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los Chimalapas

Maderas del Pueblo del Sureste

Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano Ceccam

DESMI, Chiapas

Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (UNOSJO)

GRAIN

Grupo ETC

La Vía Campesina

Red En defensa del Maíz