Diconsa en la contaminación transgénica del maíz nativo

16 de marzo de 2002

El pasado 26 de febrero la anec, una red de organizaciones campesinas productoras de granos básicos, protestó por la autorización otorgada a Diconsa para importar 69 mil toneladas de maíz durante el primer trimestre del año, mientras existen cosechas nacionales sin comercializar.
Esta autorización se otorgó a pesar de que la contaminación de las variedades de maíz nativo con maíz transgénico, confirmada por el ine y la Conabio en el estudio Evidencias de flujo genético desde fuentes de maíz transgénico hacia variedades criollas, permiten ubicar a Diconsa como una de las fuentes de contaminación transgénica del maíz nativo. Las muestras de maíz del almacén Diconsa en Ixtlán de Juárez, Oaxaca, reportaron presencia de secuencias transgénicas en 37 por ciento de los granos.
La contaminación del maíz nativo por transgénicos no es un hecho aislado a la Sierra Norte de Oaxaca. El mismo estudio reporta que en cuatro localidades ubicadas fuera de ella, en los municipios de Ixtepeji, Tlalixtac, Nochixtlán y Santa María Ecatepec, también en Oaxaca, se encontraron frecuencias transgénicas más altas de entre 20 y 60 por ciento, en tanto que en once localidades del Valle de Tehuacán, Puebla y de la Sierra Norte de Oaxaca entre 3 y 13 por ciento de las semillas muestreadas presentaron secuencias transgénicas. Sin embargo, son las únicas regiones donde hasta ahora se han realizado los estudios.
Diconsa no es la única fuente de contaminación transgénica -pues el total de las importaciones de maíz de Estados Unidos contienen maíz convencional mezclado con maíz transgénico-, pero es la más cercana a los consumidores rurales, que son a su vez productores de maíz.
Estados Unidos es el principal productor de maíz transgénico en el mundo: 8 millones de hectáreas, de las 32 millones cultivadas con maíz, son transgénicas, cantidad similar a las 8.5 millones de hectáreas sembradas en México con maíz convencional. Estados Unidos se ha negado sistemáticamente a segregar el maíz convencional del transgénico por los costos que le implicaría; sin embargo, a raíz del desastre del maíz Starlink (2000), Japón -principal mercado de las exportaciones estadunidenses- exigió le garantizara que las 16 millones de toneladas que compra anualmente estuvieran libres de transgénicos. México es el segundo mercado para las exportaciones de maíz de Estados Unidos, importa anualmente cerca de 6 millones de toneladas y pese a ser centro de origen, diversidad y domesticación de maíz, y de mantener una moratoria de facto a la siembra de maíz transgénico, ha alentado las importaciones de maíz de Estados Unidos sin exigir su segregación, únicamente para beneficiar a las empresas importadoras, muchas de ellas trasnacionales.
La siembra de maíz transgénico inició en 1996 en Estados Unidos, de esa fecha hasta 2001, puede considerarse que México ha importado 5.8 millones de toneladas de maíz transgénico.

Diconsa distribuye anualmente más de 600 mil toneladas de maíz, como principal producto de su sistema de abasto rural, a través de 300 almacenes rurales y 23 mil tiendas comunitarias ubicadas en 93 por ciento de los municipios del país. Más de 200 mil toneladas distribuidas por Diconsa son de maíz importado directamente, mientras que las restantes 400 mil provienen de comercializadoras privadas, que también pueden contener maíz importado y en menor medida de cosechas compradas a organizaciones de productores.
Diconsa abastece maíz para el consumo de la población rural sin ningún etiquetado que alerte sobre la posibilidad de contener granos transgénicos, ni les prevenga sobre los riesgos de su siembra para las variedades nativas.
El gobierno mexicano eliminó Conasupo a finales de 1998 -que en los últimos años compró alrededor de 3 millones de toneladas de la cosecha nacional- y dejó a los productores maiceros en manos de un reducido número de empresas comercializadoras que son a su vez importadoras y beneficiarias de la caída del precio en 45 por ciento en el periodo tlcan
El volumen de maíz comercializado por Diconsa es muy poco significativo, en comparación con el de Conasupo; no obstante, una función acorde a sus principios sociales de creación sería abastecerse únicamente de maíz mexicano no transgénico, comprado a las organizaciones de productores a precio justo y no apostar al negocio de las importaciones y difundir la contaminación transgénica a los cuatro vientos.