El asesinato del maíz

12 de febrero 2018

La ciencia no es una religión, pero es capaz de cometer altos crímenes como si lo fuera. La historia moderna abunda en ejemplos. Aunque todos se originan en meticulosas y hasta geniales razones, cuando cumplen sus propósitos causan un daño inmenso en el blanco elegido. Cuando el fin es explícitamente bélico, de destruir se trata. Cuando suceden en tiempos de paz, con fines se supone que constructivos, los crímenes no lo parecen, obedecen a un bien mayoro son negados como daño colateral bajo montañas de mentira, dinero gratis y propaganda.