Movimientos indígenas y campesinos

La vida no se negocia, la muerte no se consulta

21 de febrero 2019

La jornada

Un fantasma recorre el estado de Morelos a un siglo del asesinato del general Emiliano Zapata en Chinameca. Comunidades indígenas-campesinas morelenses, que siguen resistiendo por tierra, agua y vida, se sienten traicionadas por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al pretender imponer el gobierno de la Cuarta Transformación, como los gobiernos neoliberales anteriores, el llamado Proyecto Integral Morelos (PIM), y echar andar la termoeléctrica de Huexca.

La autosuficiencia energética en las tierras de Zapata

21 de febrero 2019

La jornada

Estos eran unos campesinos que no querían cambiar y que por eso mismo hicieron una revolución. Así inicia el Zapata de Womack y pinta en una frase la identidad campesina.

Uno de los principales problemas para los campesinos y pueblos indígenas, dueños de la mitad del territorio del país, ha sido la invasión de sus tierras y el despojo de sus bienes naturales por los proyectos extractivos y energéticos, apoyados e impulsados por los sucesivos gobiernos neoliberales y sus leyes.

Ayotzinapa: en el corazón de la patria

26 de septiembre 2018

Desde lo más recóndito del estado de Guerrero, donde campea la violencia y el poder caciquil mantiene sus reales controlando varias regiones del estado comandadas por los jefes del narcotráfico, las 43 familias que sobreviven del campo han tenido que salir de la Costa Chica, la Montaña y la Zona Centro para emprender una lucha heroica en busca de sus hijos desaparecidos.

El voto en el campo

17 de julio 2018

Sí, Andrés Manuel  López Obrador (AMLO) también arrasó en el campo. De los casi 17.7 millones de votos que aporta la sociedad rural a la elección presidencial, más de 8.7 millones fueron para el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia. No es poca cosa que casi la mitad del electorado rural, 49.4 por ciento, haya decidido votar por transformar sus condiciones de vida y al país.

Guerrero: triunfo de la comunidad Júba Wajíin

11 de julio 2017

Es importante destacar que, pese a los embates del duopolio Estado-empresas, los pueblos indígenas están dando la batalla en contra del despojo territorial y lo hacen por la vía pacífica y con la ley en la mano, pero con su férrea organización comunitaria como principal respaldo. Júba Wajíin logró el reconocimiento de sus tierras comunales en 1994, acreditó su posesión ancestral y reivindicó su carácter eminentemente indígena.

Sembrando Viento (Reformas Energéticas)

El Estado mexicano, habiendo emprendido hace años las reformas estructurales que los tratados de libre comercio hicieron inamovibles y cada vez más coercitivas, ha decidido impulsar unas reformas energéticas que entregarán al capital ex
tranjero riquezas naturales (gas, petróleo, elec
tricidad, agua y minería), y la infraestructura correspondiente para extraerlas. Según datos del investigador Juan Danell estas riquezas representan más del 50% del producto interno bruto (PIB).1

El paquete de reformas constitucionales, 
leyes y reglamentaciones que abrirán el sec
tor a la iniciativa privada, a la inversión ex
tranjera directa, no sólo rompen la supuesta
 “custodia estatal” de los bienes de la Nación
(aunque en varios apartados de los artículos se 
insista en que no es así, y que el Estado manten
drá la supervisión y el cuidado central sobre los
recursos naturales, que ha tenido desde 1917). De
hecho estas reformas rompen con el concepto mismo
de “propiedad originaria de la nación” —que fue una innovación del constitucionalismo mexicano y que aun hoy es una pieza clave en la defensa de los derechos territoriales de pueblos y comunidades”. 

Jaime Martínez Luna y la comunalidad

02 de noviembre 2021
La Jornada

En la década de 1970, Oaxaca era una olla de agua a punto de hervir. La indignación ante agravios ancestrales, pobreza ofensiva y cacicazgos oprobiosos precipitaron el surgimiento de cientos de conflictos comunitarios y regionales, que explotaron a lo largo y ancho de su territorio. En 1977, como volvió a suceder en 2006, la inconformidad popular estalló en la entidad y exigió la renuncia del gobernador Manuel Zarate Aquino.